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WHEN BLOOD LEARNS TO LOVE, An Essay from the Backroom of Creation

Photo: Ganiarov Publishers LLC WHEN BLOOD LEARNS TO LOVE An Essay from the Backroom of Creation No novel begins on a page. It begins earlier — in the tremor that provokes it. For years, I carried in silence a question that haunted me like a voice that refused to fade: Where does love come from when it is born from pain? That is my obsession — love in all its manifestations. It wasn’t a theoretical question, but a visceral one. I had seen how love, in its purest or most perverse forms, could destroy as much as it could redeem. And I knew then that I could only write about what hurt me to understand. That is how When Blood Learns to Love was born: from unease, from a nameless guilt, from the certainty that even tenderness can become an act of cruelty when it rests upon an unhealed wound. Every act of creation is a postponed confession. One does not write because one knows, but because one bleeds. When I began sketching the story, I wasn’t seeking to build a thriller or a plot driven by ...

El poema como espejo del ser: un análisis semiótico, psicoanalítico y existencialista de “Las cosas que digo” ,de Gabriel Ganiarov




portada del Álbum "Las cosas que digo" by Gabriel Ganiarov


 Resumen


Este ensayo propone una lectura interdisciplinaria del poema "Las cosas que digo" explorando su estructura sintagmática y paradigmática, así como sus dimensiones psicoanalíticas y existenciales. A través de herramientas semióticas, se analizan las tensiones semánticas y la progresión emocional del texto. Desde una perspectiva psicoanalítica, se interpreta cómo el poema da voz a conflictos inconscientes, deseos reprimidos y mecanismos defensivos. Finalmente, desde el existencialismo de Sartre, Camus, Beauvoir e Irigaray, se examina cómo el yo poético vive su libertad, su cuerpo y su lugar en el mundo. El poema se revela así como una experiencia profunda del lenguaje, donde confluyen lo simbólico, lo psíquico y lo ontológico.


Palabras clave: poema, semiótica, psicoanálisis, existencialismo, lenguaje, subjetividad




Introducción


La palabra no solo dice; la palabra habita. En el poema "Las cosas que digo", se manifiesta una experiencia profunda del lenguaje como forma de estar en el mundo, de sentirlo, de desgastarlo y de dejarse desgastar por él. Este texto, breve pero densamente significativo, se revela como un espacio donde convergen estructuras de sentido múltiples: desde las relaciones paradigmáticas que lo organizan como sistema simbólico, hasta las resonancias inconscientes que lo atraviesan y las dimensiones existenciales que lo sostienen.


A través de un análisis semiótico, psicoanalítico y fenomenológico-existencialista, este ensayo busca explorar cómo "Las cosas que digo" construye su sentido a partir de una arquitectura interna compleja, donde cada imagen, cada silencio, cada palabra actúa como un signo que remite a otros signos, a otros cuerpos, a otras formas de vivir. El poema se convierte así en un espejo de la conciencia contemporánea, fragmentada, consciente de sí misma y sin embargo abierta al misterio de su propia existencia.




El poema:


Las cosas que digo

viven arriba y abajo

llueven y vuelan

y retornan

lentas… a pedazos


todo mi ser

frio y turbio como noche

anhela esperar

olvida poco

con desgaste de metales


no me parezco a la lluvia

aunque a veces necesario es

soltar los ojos

esperar un resplandor

aspirar a vivir


solo quiero

tenderme inmovil en las aguas


sobrevivir al eco

prolongar el nudo que me ata

y saber…


que el futuro no es un vicio



Gabriel Ganiarov

2016



I.


Análisis sintagmático: la progresión emocional y narrativa


Desde una perspectiva sintagmática, el poema se organiza como una trayectoria emocional que recorre distintas estaciones del alma: desde la expresión inicial, pasando por la introspección y la renuncia, hasta llegar a una especie de aceptación resignada pero lúcida.


La primera estrofa —"Las cosas que digo / viven arriba y abajo / llueven y vuelan / y retornan / lentas… a pedazos"— introduce una dinámica pulsional del lenguaje. Las palabras no son meras herramientas de comunicación, sino entidades con movimiento propio, que habitan el espacio entre lo alto y lo bajo, lo visible y lo invisible, lo presente y lo ausente. Esta estructura sintáctica refleja una relación no controlada entre el yo y el decir: el lenguaje tiene vida, y esa vida escapa al dominio del hablante (Saussure, 1916).


En la segunda parte —"todo mi ser / frío y turbio como noche / anhela esperar / olvida poco / con desgaste de metales"—, el poema se voltea hacia el interior. Aquí emerge una subjetividad herida, consciente de su vulnerabilidad. La acumulación de adjetivos negativos ("frío", "turbio") y la metonimia corporal ("desgaste de metales") sugieren una experiencia del cuerpo como lugar de deterioro y resistencia (Merleau-Ponty, 1945).


Luego, en el tercer segmento —"no me parezco a la lluvia / aunque a veces necesario es / soltar los ojos / esperar un resplandor / aspirar a vivir"—, aparece una tensión entre identidad y necesidad de fluir. El sujeto reconoce que no pertenece a un orden natural, pero también percibe la urgencia de dejar ir, de permitirse caer, de abrirse a lo imprevisible. Los infinitivos (“soltar”, “esperar”, “aspirar”) indican deseos posibles, no realizados, que mantienen al yo en un estado de suspensión.


Finalmente, en el cierre —"solo quiero / tenderme inmóvil en las aguas / sobrevivir al eco / prolongar el nudo que me ata / y saber… / que el futuro no es un vicio"—, el poema alcanza su clímax filosófico. No hay una resolución definitiva, sino una afirmación ética: el deseo de reposo absoluto coexiste con la voluntad de mantener ciertos vínculos, ciertas conexiones. Y sobre todo, el futuro deja de ser visto como tentación o adicción para convertirse en una posibilidad abierta (Camus, 1942).




II.


Análisis paradigmático: tensiones semánticas y sistemas de oposición


Desde el punto de vista paradigmático, el poema se organiza a través de una serie de ejes semánticos que estructuran su sentido y le otorgan profundidad simbólica:


- Eje de movimiento / inmovilidad: entre “vuelan”, “retornan”, “soltar los ojos” y “tenderme inmóvil”, se traza una línea de tensión entre la acción y la quietud, entre el impulso y la rendición.

  

- Eje de líquido / sólido: “llueven”, “aguas”, “desgaste de metales” contrastan lo fluido con lo rígido, lo efímero con lo persistente.


- Eje de claridad / oscuridad: “turbio como noche” y “resplandor” representan una dialéctica entre sombra e iluminación, entre conocimiento y misterio.


- Eje de memoria / olvido: “olvida poco” se opone a un posible “borrar”, “dejar atrás”, mostrando una conciencia que arrastra el pasado sin poder desprenderse de él.


- Eje de conexión / desconexión con la naturaleza: “no me parezco a la lluvia” establece una distancia entre el sujeto y los ciclos naturales, sugiriendo una alienación moderna frente al entorno.


- Eje de vida / muerte / supervivencia: “aspirar a vivir” y “sobrevivir al eco” marcan una diferencia sutil pero importante: no se trata ya de vivir plenamente, sino de mantenerse en pie ante el desgaste.


- Eje de destino / libertad: “el futuro no es un vicio” rechaza una visión fatalista del porvenir, afirmando que el futuro puede ser elegido, incluso si no está garantizado.


Estos ejes no son estáticos, sino dinámicos. El poema no se inclina definitivamente por uno u otro polo, sino que mantiene una tensión constante entre ellos, lo cual le confiere su riqueza interpretativa (Barthes, 1953).




III.


Lectura psicoanalítica: el retorno del reprimido y la economía del deseo


Desde una lectura psicoanalítica inspirada en Freud y Lacan, el poema se revela como una manifestación del conflicto interno entre el yo consciente y las fuerzas del inconsciente. Las palabras no solo expresan ideas, sino que portan afectos, traumas y deseos velados.


La frase “Las cosas que digo / viven arriba y abajo / llueven y vuelan / y retornan / lentas… a pedazos” puede leerse como una metáfora del retorno del reprimido, aquel contenido mental que intentamos olvidar pero que siempre vuelve transformado. Esto evoca la noción freudiana del Wiederholungszwang (compulsión a repetir), según la cual el sujeto repite patrones dolorosos en un intento inconsciente de dominarlos (Freud, 1920).


La expresión “con desgaste de metales” apunta a una somatización del malestar psíquico. El cuerpo no es solo soporte físico, sino lugar donde se inscribe la historia personal y cultural. En términos lacanianos, esto podría relacionarse con el registro del goce (jouissance): el sujeto experimenta placer y dolor simultáneamente, atrapado en una relación ambivalente con el objeto de deseo (Lacan, 1964).


El verso “solo quiero / tenderme inmóvil en las aguas” sugiere una fantasía de regreso al origen, quizás al vientre materno o al estado pre-lingüístico. Pero también evoca la pulsión de muerte (Thanatos) descrita por Freud: el impulso hacia el reposo absoluto, hacia el silencio definitivo.


Y finalmente, “que el futuro no es un vicio” marca un momento de duelo simbólico, donde el sujeto renuncia al futuro como fuga y lo asume como horizonte abierto. Es una forma de aceptación del deseo incompleto, una renuncia productiva que permite seguir existiendo.




IV.


Lectura existencialista: libertad, cuerpo y temporalidad


Desde la perspectiva del existencialismo, especialmente en sus versiones sartriana, camusiana y beavoiriana, el poema muestra una conciencia que vive su libertad con angustia, su cuerpo con desgaste y su tiempo con lucidez.


Sartre decía que “el hombre está condenado a ser libre”. En el poema, esta condena se manifiesta en la responsabilidad del habla: hablar no es solo comunicar, sino constituirse como sujeto. El yo no puede escapar de su palabra, ni de sus retornos (Sartre, 1943).


Beauvoir, en El segundo sexo, insistió en que “somos lo que hacemos con lo que han hecho de nosotros”. El cuerpo del poema es un cuerpo histórico, marcado por el tiempo (“desgaste de metales”), pero también capaz de resistir y esperar (Beauvoir, 1949).


Camus, en El mito de Sísifo, propuso una ética de la rebeldía silenciosa: “Debo imaginar a Sísifo feliz”. El poema parece responder a esta invitación: no hay redención definitiva, pero hay un gesto de continuidad, de querer permanecer en el mundo a pesar del desgaste (Camus, 1942).


Merleau-Ponty nos enseñó que “el cuerpo no es solo un objeto, sino el medio mediante el cual tengo acceso al mundo”. En el poema, el cuerpo no es abstracto, sino vivido: frío, turbio, cansado, sensible (Merleau-Ponty, 1945).


Finalmente, Irigaray, en su crítica feminista de la filosofía tradicional, señaló que “no soy otra que yo misma”. El verso “no me parezco a la lluvia” puede leerse como una afirmación de singularidad, de diferencia, de resistencia a ser absorbido por los grandes relatos (Irigaray, 1974).




V.


Conclusión: el poema como experiencia del ser


"Las cosas que digo"  se constituye en una experiencia del ser. A través de una estructura sintagmática cuidada, un sistema paradigmático rico en oposiciones, una economía psíquica compleja y una reflexión existencial madura, el texto construye una atmósfera donde confluyen lo simbólico, lo inconsciente y lo ontológico.


Este poema nos invita a acompañar a un yo que habla desde la grieta, desde el desgaste, desde la espera. Un yo que no busca resolver, sino habitar. Que no pretende poseer, sino resistir. Que no huye del mundo, sino que lo mira con lucidez y, en ese mirar, encuentra una forma de continuar.


"Las cosas que digo"es una meditación sobre la condición humana: vulnerable, consciente, imperfecta, pero también abierta al misterio de la palabra y al milagro de la existencia.




Referencias


Barthes, R. (1953). Mythologies. Éditions du Seuil.


Beauvoir, S. de. (1949). Le Deuxième Sexe. Gallimard.


Camus, A. (1942). Le Mythe de Sisyphe. Gallimard.


Freud, S. (1920). Mehrdeutigkeit im Wiedeholungszwang. Internationaler Psychoanalytischer Verlag.


Irigaray, L. (1974). Éléments de philosophie féminine I: Le Poids d’un regard. Minuit.


Lacan, J. (1964). Le Séminaire, livre XI: Les quatre concepts fondamentaux de la psychanalyse. Seuil.


Merleau-Ponty, M. (1945). Phénoménologie de la perception. Gallimard.


Saussure, F. de. (1916). Cours de linguistique générale. Payot.


Sartre, J.-P. (1943). L’Être et le Néant. Gallimard.



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